04 de agosto

El calor sigue sin darnos tregua, así que continuamos con el mismo planteamiento: por la mañana nos acercamos a Robinj, una preciosa localidad costera en la que, a diferencia de Porec y Pula, el encanto reside más en la propia localidad y sus callejuelas que en sus restos arqueológicos.

Después de comer, decidimos pasar la tarde en Rossini, donde hemos leído que se va a celebrar una especie de fiesta de la sandía. Pasamos la tarde comiendo sandía y comída típica de la zona, y haciendo algo de convivencia con los lugareños.